La peor y más desagradable entrevista que tuve en mis 10 años de experiencia como recruiter.
Desde el inicio, la entrevista se sintió hostil, incómoda y poco profesional. Las preguntas fueron innecesariamente rebuscadas, formuladas con un tono cínico y con una actitud que percibí como despectiva y soberbia.
Durante la conversación, las personas que conducían la entrevista se reían constantemente, incluso dando la impresión de que estaban comentando la entrevista por otro canal en paralelo, lo cual resultó profundamente incómodo y fuera de lugar.
Sentí que intentaron llevarme deliberadamente al límite de mi tolerancia durante toda la entrevista. El trato fue agresivo tanto en la forma de preguntar como en la manera de dirigirse hacia mí. Cuando expresé que no quería continuar con la entrevista, no percibí ningún reconocimiento del mal momento que estaba atravesando ni una mínima intención de reparar la situación.
Me sentí maltratada, denigrada y completamente desvalorizada como profesional. La experiencia dejó una impresión muy negativa sobre la cultura de la empresa y, en particular, sobre la forma en que gestionan sus procesos de selección.
No recomiendo esta empresa a otros profesionales. Si este es el nivel de trato durante una entrevista, resulta preocupante imaginar cómo puede ser el día a día dentro de la organización. La falta de ética profesional, empatía y respeto fue evidente.