fui a la entrevista para un trabajo en el que estaba realmente emocionado. Todo iba bien hasta que el entrevistador me preguntó cuál era mi mayor debilidad. Quise ser honesto, pero también mostrar que podía manejar cualquier situación con humor. Así que dije: "Bueno, creo que mi mayor debilidad es que a veces soy demasiado apasionado por mi trabajo. Puedo quedarme atrapado en un proyecto hasta altas horas de la noche, ¡olvidándome completamente de la hora de la cena!".
Para mi sorpresa, el entrevistador soltó una risa y dijo que era una de las respuestas más originales que había escuchado. Hablamos un poco más sobre cómo equilibrar la pasión con el autocuidado, y terminamos riéndonos juntos. Aunque inicialmente estaba nervioso por mi respuesta, resultó ser una forma inesperada pero efectiva de conectar con el entrevistador y hacer que la entrevista fuera más relajada y amena. Y sí, ¡conseguí el trabajo!