El proceso de la entrevista fue bastante positivo y enriquecedor. Desde el primer contacto con Recursos Humanos hasta la última fase, sentí que era una conversación en la que podía mostrar no solo mis habilidades técnicas, sino también mi manera de pensar y resolver problemas.
En la primera entrevista con el equipo de RRHH, hablamos sobre mi experiencia, mi trayectoria y qué estaba buscando en mi próxima oportunidad laboral. Fue un espacio para conocer mejor la cultura de la empresa y ver si había un buen encaje mutuo.